miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA CONTRARREFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL (I)




La llamada LRSAL no es una modificación parcial del funcionamiento de una administración es una contrarreforma del mismo calado, por lo menos, que las realizadas en el campo de los sistemas educativos y de la salud.

 Y es que gran parte del avance en derechos individuales y colectivos en nuestra sociedad, se ha producido por la vitalidad de la democracia municipal, con todas sus contradicciones, es decir por la proximidad entre ciudadanía e instituciones.

 Por una parte se ha profundizado en la concreción, mediante la  la prestación de servicios, de derechos asentados en el Estado del Bienestar como educación y salud, mientras que por otro lado se ha iniciado y desarrollado los servicios sociales y culturales de atención a la persona necesarios claves para la integración y el equilibrios social, los medioambientales, transporte, seguridad ciudadana, educación infantil y complementaria, salud, agua, promoción y dinamización económica… 

Todos ellos que  han sido y son esenciales para el bienestar de la ciudadanía han crecido y consolidado alrededor de la democracia local

Ello es debido en gran parte al hecho de que en las instituciones municipales es donde más margen de participación tiene la ciudadanía, y que por ello tiene similar capacidad de presión que los lobbys de intereses privados o particulares. 

Esta relación de proximidad y la presión de las reivindicaciones, que no siempre son acertadas, han mantenido viva la democracia municipal. 

Por el contrario, a medida que la institución se aleja del ciudadano, esos lobbys han pasado a dominar las instituciones y el peso de la ciudadanía y su capacidad de intervención y decisión se reduce drásticamente con lo que la democracia se ha deteriorado.

Es desde esta  perspectiva que adquiere todo el sentido el concepto de autonomía local recogido en la Carta Europea así como su defensa; no es un capricho sino un fruto de la profundización de la democracia convertida en necesidad. 

Desde esta perspectiva no es nada extraño, sino muy coherente, que en el proyecto de LRSAL no se mencione en ningún caso el concepto de autonomía local. 

Un análisis del proyecto de ley evidencia que no hay detrás ningún modelo ni de planta ni de administración local; y es que su objetivo no es construir sino destruir la autonomía local y con ello neutralizar la democracia municipal, reducir o deteriorar la prestación de servicios públicos, eliminándolos o privatizándolos y meter una vez más la tijera presupuestaria a costa de la ciudadanía.