martes, 28 de enero de 2014

NOS QUEDA LA PALABRA



Nos queda la palabra

Descubrí a José Emilio Pacheco, gracias a Poemas un mini libro editado por la Semana Negra. De aquellas poesías hubo una: Alta traición, que se me quedó como permanente referencia, y hoy la quiero compartir, por aquello de llevar la contraria a la muerte que ayer se lo llevó de viaje.

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
     es inasible.
Pero (aunque suene mal)
     daría la vida
por diez lugares suyos,
     cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
     fortalezas,
una ciudad deshecha,
     gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
     montañas
-y tres o cuatro ríos.

ESTE TIEMPO HA DE ACABAR. ¿PERO CÓMO?



Este tiempo ha de acabar. ¿pero como?

En este inicio del 2014, parece como si lo de año nuevo vida nueva se quisiera plasmar en nuestro devenir político. Acabamos el 2013, con sensación de acoso  provocada por la persistencia de unas políticas de brutal agresividad contra los derechos de ciudadanía, los intereses populares y la democracia; que además son llevadas a cabo por uno de los gobiernos más mediocres y chapuceros de nuestra breve biografía democrática.  Acabamos 2013 bajo el peso de la incapacidad no ya de darles la vuelta sino de detener esas políticas. El comienzo del 2014 sin embargo viene marcado socialmente por la movilización del barrio burgalés de Gamonal, la victoria de esos vecinos se une a la de la huelga de la limpieza de Madrid de final del 2013. Ambas tienen el valor simbólico de romper el muro de la resistencia del PP a la respuesta popular, de avalar la rentabilidad de la movilización. Son triunfos que se consiguen en un ámbito local, pero que ponen en cuestión temas ligados a la política central del Partido Popular en la gestión de los servicios públicos, conflictos laborales, urbanismo y especulación. Mientras, sigue vivo el conflicto de la sanidad pública en Madrid ( resuelto favorablemente a la movilización popular mientras acabo de escribir esto)  y la aplicación de la LOMCE y de la contrarreforma local abre nuevos frentes. Por su parte el PP se debilita en contradicciones internas y aislamiento de buena parte de su base social con el proyecto de restricción radical del derecho al aborto. En esta dinámica las elecciones europeas implican un mayor grado de presión sobre el gobierno y el partido del PP y la oportunidad de infligirle una derrota no decisiva pero si importante.

Cambios que no recambios

Lo anterior no implica el deterioro automático ni inmediato del gobierno del PP. En primer lugar por que más allá de la baja catadura moral de Mariano Rajoy y de sus ministros, de su taimado proceder,  discursos y silencios, sus propuestas no son sólo suyas, ni siquiera principalmente suyas. La panda que nos gobierna no pasa de la categoría de comparsa dentro de una política europea y mundial cuyos centros de decisión son los poderes del capital financiero especulativo global. Es cierto que la caspa que acarrean sus ideas y el escaso o superficial arraigo democrático en nuestra derecha imprimen a la actuación de este gobierno un plus reaccionario, pero sólo un plus en todo caso muy próximo al talante del tea party yanqui.
Añadamos a lo anterior que esa política de austericidio, de represión de derechos laborales, de deterioro de servicios públicos, de brutal desigualdad social, de devastación ecológica y de abuso continuo de poder ha sido compartida en buena parte por gobiernos de la socialdemocracia. Desgraciadamente, y a pesar del desgate que ello les ha conllevado, por ahora no sólo no han roto claramente con esas políticas sino que se demuestran incapaces siquiera de recuperar por sí solos sus señas de identidad reformistas. Y sin embargo, entre nosotros, el PSOE no sólo ha ejercido como alternativa de gobierno al PP sino que ha sido y aún es, en buena parte, la opción política mayoritaria dentro de las clases populares. Esta realidad , ha dificultado y dificulta la creación de una alternativa de esa mayoría social. La tenaz labor de autodestrucción social-liberal, su decidida voluntad de actuar en contra de su justificación sociopolítica deja un espacio vacío en la representatividad y conexión con amplias capas ciudadanas que requiere tiempo y acierto para ser cubierta  por su misma regeneración o por otros partidos o alternativas. La capacidad de atraerse e incorporar a esos sectores sociales demanda  la credibilidad de haber sabido construir una propuesta unitaria, de haber superado sectarismos, de tener ambición de representar y encabezar a la mayoría.
Además, la lluvia fina del neoliberalismo ha calado hondo entre nosotros. En nuestros comportamientos colectivos negativos hay que apuntar nuestro bajo nivel de confianza interpersonal y de asociacionismo; el consentimiento de la corrupción mientras se compartieran migajas; el haber aceptado el señuelo del, aparentemente fácil,  enriquecimiento individual;  la baja consciencia ecológica demostrada en la complicidad con la especulación urbanística; la aceptación de la ausencia de democracia en la economía y del dominio de esta sobre los valores sociales y políticos... Se han dado demasiados casos de grave tortícolis ética por el esfuerzo de mirar para otro sitio mientras se aprobaba y aplicaba la contrarreforma laboral, sumergidos en la insolidaridad del mientras a mi no me toque. Y en fin tenemos la poca fortuna de estar minados por esa practica, suicida democráticamente, de apoliticismo que castizamente se podría denominar giliapoliticismo*.
De modo que aunque sea urgente responder con eficacia a la ofensiva  actual, la envergadura del problema hace imposible una solución fácil e inmediata. La reversión del actual proceso de dominio de las élites depredadoras, exige un cambio de hegemonía, de valores, de prácticas… objetivo que necesita de mucha coherencia entre el hoy y el mañana así como una especial conjunción de modestia y ambición para consolidar una alternativa de la mayoría social.  Alternativa que debería tener como líneas definitorias: 

A)Carácter internacional y forzosamente europeo. Porque el problema es internacional y su solución sólo puede darse en un ámbito supranacional, que en nuestro caso pasa en primer lugar por una alianza de ámbito europeo, cuyo núcleo sean fuerzas del sur geográfico y social.  Por tanto hay que jugar en el campo de juego en el que se deciden los partidos, si no queremos seguir yendo por detrás de la realidad y su evolución.
B) Credibilidad ética para una mayoría de la sociedad. Credibilidad para conseguir un respaldo en las urnas, pero sobre todo para conseguir un alto nivel de implicación, de participación en la cosa pública. Ello implica armonizar la movilización contra las políticas del PP y la regeneración ética tanto política como social. Las organizaciones debemos insistir y desarrollar la permeabilidad con la base social; controlar el abuso de poder, los personalismos, insistir en los mecanismos de participación y al mismo tiempo exigir corresponsabilidad y ser prudentes con el misticismo asambleario. Todo ello tiene que estar acompañado de la practica de una pedagogía de valores éticos: el fin no justifica los medios, sino que los medios deben estar de acuerdo con el fin, que no es otro que avanzar hacia la persona nueva.
C) Capacidad de respuesta a las necesidades de la mayoría de la ciudadanía. Ofrecer soluciones a la precariedad y pobreza, establecer redes de solidaridad ligadas a la lucha por las reformas necesarias, las más urgentes:  asegurar el empleo digno, el ejercicio de derechos de ciudadanía en educación, salud, atención a la persona, medio ambiente, seguridad…, la regeneración democrática y un nuevo modelo productivo sostenible
D)Dinámica unitaria. Lo anterior sólo puedeconseguirse mediante un cambio de correlación de fuerzas radical. Un cambio que se concrete en la fuerza de una gran movilización y sobre todo de organización, condiciones que sólo puede basarse y mantenerse por la unión de las fuerzas de izquierda, excluyendo el social-liberalismo y el onanismo izquierdista, los primeros por que son parte del problema y los segundos por que no quieren parte de la solución. La actual situación exige conjuntar las alternativas parciales y sectoriales, aunar las diferentes expresiones políticas de las diversas, clases, capas y sectores populares. Y además la verdad es qué si hemos llegado hasta aquí es por que ninguna fuerza política ni social ha sido capaz de evitarlo por sí sola y por lo tanto la modestia y el realismo llevan a la conclusión de que ninguna por si sola será capaz de darle la vuelta a la tortilla . 
En resumen que puede y debe haber un cambio, pero que este no se va a producir espontáneamente, los estallidos tiene  el problema de que o se consumen espontáneamente o se propagan sin control y a veces hacia donde menos se desea. El cambio que esta sociedad requiere ha de ser fruto de un proceso complejo de muchos cambios individuales y colectivos, de mucho trabajo y de muchos acuerdos, algún error y más aciertos. Estamos en ello, ¿o no?.
Pepe Gálvez

Notas al margen
*Giliapoliticismo: Actitud muy española consistente en dejar la política sólo para los políticos o sea: pasar de la política, aborrecer de ella, dejar que los asuntos claves del interés común lo gestione una minoría sin hacer el menor esfuerzo por participar y controlarlos, y luego indignarse y sulfurarse por que esa minoría actúa al servicio de otros que si que los controlan.
Seudohonestidad giliapolítica: Práctica también muy española de aceptar como natural que los empresarios, banqueros, patronos… pueden vulnerar con naturalidad la ley; deconsiderar que es normal que un especulador quiera manipular el poder político, que quiera corromper; pero que lo que no se puede tolerar es que ese político, al que no hay ningún interés ni esfuerzo por controlar, se corrompa, o por lo menos enterarse por la prensa de ello y no por el propio bolsillo.