viernes, 28 de noviembre de 2014

Carta abierta a un torturador

Aborrecido Benjamín Solsona:

Soy Pepe Gálvez, no sé si acordará de mi. Nos conocimos hace muchos años en Valencia: yo era miembro activo del movimiento estudiantil y estaba organizado en el PCE mientras que usted era componente destacado de la Brigada Política Social de la Policía. Pertenecíamos a dos mundos opuestos: el mío era el del ejercicio clandestino de la libertad prohibida el suyo era el del ejercicio de la represión, hacer presente siempre la amenaza del castigo y llevarlo a cabo. 

El 23 de Abril de 1971 nuestros universos confluyeron bruscamente: trece universitarios militantes o simpatizantes del PCE fuimos detenidos de madrugada y como era estado de excepción nos tuvieron 19 días en Comisaría. ¿Le suena?. Tal vez si le digo que, aquellos “caidos” y otros más que hemos creado la asociación Memorial democrático 23 de Abril, le hemos vuelto a denunciar por torturador en la querella argentina, supongo que me ubicará mejor. 

Imagino que nos debe considerar unos ilusos, confiado como debe estar en que este des-gobierno encabezado por Mariano Rajoy va a hacer lo posible para evitar que actúe la justicia. Al fin y al cabo seguro que usted considera que sólo fue un eficaz servidor del Estado, que fuese una dictadura sangrienta eso es un accidente secundario.  Esa, más o menos, era la tesis que, entre paliza y tortura, nos repetían usted y sus colegas cuando nos aseguraban que si se producía un cambio democrático seguirían en sus funciones, siempre al servicio del orden. ¿Cínicos? Si, asquerosamente cínicos pero por desgracia los hechos no les llevaron la contraria.

Al pasar de comisaría a la cárcel y ante el juez de instrucción número 3 de Valencia negamos la veracidad de nuestras declaraciones y denunciamos las torturas y maltratos  recibidos. De esa denuncia y de la valentía de aquel juez surgió un juicio por faltas contra los policías López Acosta, Ávila, Almenar, Castellanos, Solsona, Ballesteros y Barranquero. El sumario se lo pasaron de una instancia a otra hasta que finalmente fue inevitablemente sobreseído, vivíamos en una dictadura.

Todos esos policías denunciados continuaron en sus puestos tras el fin de la dictadura. Y no sólo eso, usted y Manuel Ballesteros hicieron carrera en Euskadi, bueno usted menos, sólo llegó a ser jefe superior de Policía en Bilbao, cargo que había ocupado anteriormente Ballesteros, quién más tarde estuvo al frente de la Comisaría General de Información, en  la dirección del Mando Único de la Lucha Antiterrorista (MULA), todo ello con la UCD y  con el PSOE llegaría a ser jefe de Operaciones Especiales a las órdenes de Rafael Vera.

Unos no supimos o pudimos, y otros no quisieron, limpiar las cloacas de la represión. Y de esta forma no sólo los torturadores disfrutaron de la impunidad sino lo que es peor se amnistió la tortura y aún más se implantó el olvido sobre política del terror del franquismo. La ley del silencio que antes se había impuesto sobre los perdedores de la guerra: como si no hubieran existido,  se extendió entonces  sobre los mecanismos y prácticas de control, de intimidación y punición que sostuvieron en gran parte la dictadura franquista. De esta forma dejaron también de existir en nuestra memoria colectiva no sólo los represores, sino también los reprimidos, no sólo los verdugos sino también las víctimas.  Y con ello se manipuló radicalmente el relato de la consecución de la democracia. Se ocultó que ésta se construyó desde la desobediencia, desde la práctica de la libertad en las fábricas, las aulas, los barrios, las calles, las iglesias… por personas y  organizaciones que desafiaron el miedo que ustedes y otros tan miserables como usted cultivaban e imponían.   

Esta sociedad necesita recuperar plenamente la memoria sobre ese periodo de su historia. Necesita recuperar la consciencia del miedo y de cómo se venció, el valor de la libertad y los derechos conseguidos. Esta sociedad necesita juzgar la aberración de la dictadura, a los monstruos que la atemorizaron y que aún la asustan. Y ese juicio tarde o temprano llegará, impulsado por personas y organizaciones que desobedecen la perversa obligación de olvidar.


Por todo ello le quiero transmitir la satisfacción que me ha producido que la querella argentina siga adelante y que usted sea formalmente acusado. Más allá de los obstáculos que se pongan al desarrollo de este proceso, el hecho de que se inicie es ya un gran paso  y lo celebro, creo que lo celebramos por que transmite a la opinión pública la existencia de un crimen masivo y de unos acusados de cometerlo y eso es ya una victoria.

Desatentamente,

Pepe Gálvez.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Paisaje en medio de la batalla ( Otra lectura del 9N) -Versión en castellano-

El 9N pasó de ser un "plan b" que el “Molt Honorable President” se sacaba de la manga para salvar su papel a una espléndida movilización llena de emotividad, como lo demuestra el abrazo cariñoso de David Fernández de la CUP a Artur Mas de CiU. Bueno, fue eso y también no lo fue, según quién lo haya vivido y contado. No hay duda de que el sector independentista se movilizó, es decir, fue a votar. Hay que decir que el gobierno de Rajoy puso mucho de su parte para impulsar esa participación. Su rotunda cerrazón a negociar, unida a una actitud amenazante pero inoperativa, favoreció la respuesta de los que creen que no hay otra salida que la independencia. Respuesta que, por otra parte, se ha impulsado desde la gran mayoría de las instituciones catalanas como desde los medios de comunicación en una fuerte alianza con una parte de la sociedad civil que ha demostrado un alto grado de organización y de liderazgo. En esas condiciones, la abstención que se produce no puede despacharse con la calificación de simple indiferencia y hay que considerar la falta de convencimiento y el posicionamiento crítico, cuando no negativo respecto a la movilización, como posibles motivaciones. Lo anterior es aun más lógico en ese porcentaje de población que apoya una consulta para decidir el futuro de la relación entre Catalunya y el Estado español pero que no votó, y que puede estar alrededor de un treinta por ciento.  Así, mientras David abrazaba a Artur, en Catalunya se consolidaba una división en dos bloques, tal y como demuestran los datos del artículo de Mario Ríos

Éste sitúa la división alrededor de la lengua, el origen y la identidad, elemento sustanciales en la actual situación, al  tiempo que muestra los límites de la supuesta transversalidad del fenómeno independentista. A todo ello habría que añadir el componente de clase, ya que las zonas geográficas que aparecen con voto diferenciado también se corresponden a status sociales diversos.

Y es que la gran fuerza de la movilización secesionista: un mensaje sencillo y contundente, es también su mayor debilidad a la hora de asentar su hegemonía sobre el conjunto de Catalunya.  Situar la continuidad o no de Catalunya dentro de España como el elemento clave del debate, es decir, como causa y como solución de los graves problemas que vivimos, puede tener las ventajas del mensaje directo, de conectar con la voluntad de cambio y de rechazo al agravio y a la nefasta gestión del gobierno central. Claro está que genera de entrada un rechazo en los sectores más españolistas, pero éste no deja de ser minoritario. Su punto más débil es otro, es ese sector que no enarbola la roja y gualda pero que tampoco se hace suya la estelada, que ha sufrido el deterioro democrático y la pérdida de derechos a manos de una alianza entre PP y CiU en España y Catalunya, que no antepone lo nacional a lo social, que ha padecido la inoperancia de ERC, que no comparte con David las ganas de abrazar a Artur y que no fue a votar por que quiere hacerlo tras un debate democrático y con garantías.

El paisaje que queda después del 9N es, por una parte, el de un  Estado de las autonomías que ya no integra las diferentes naciones que lo componen, y por otra un proyecto secesionista muy fuerte pero cuya hegemonía se encuentra con resistencias cada vez mayores en la propia Catalunya. Por un lado, un gobierno central con nula capacidad de maniobra que parece fiar toda su estrategia al desgaste del independentismo y al desarrollo de las contradicciones de CiU; y muy cerca de él un PSOE que no ha asumido con todas sus consecuencias el final de la fórmula estatal derivada de la LOAPA. Por el otro, tenemos a Convergencia y Esquerra montados sobre la ola independentista pero sin propuestas creíbles de solución.

“Porque ni la mayoría catalana tiene recursos suficientes para imponer su opción a la española, ni ésta última puede doblegar a la catalana y mantener el statu quo sin costes inasumibles para ambas partes”. La metástasis del nacionalismo y el armisticio JOSEP M. VALLÈS El País 14-11-14.

Y, como salida a corto plazo de esta situación de estancamiento, la perspectiva de una elecciones autonómicas anticipadas. Elecciones que podrían generar mayorías parlamentarias que no se correspondan a mayorías de votantes, el voto de una persona del Baix Llobregat vale menos que el de una de la Garrotxa, dato a tener en cuenta cuando se habla de plebiscitos.

Ante este panorama hay que reafirmar que no puede haber una solución eficaz que no se base en la libre decisión de la sociedad catalana sobre su presente y futuro, si quiere tener legitimidad además de legalidad. Además, para que sea operativa esa solución, ha de tener la virtud de distribuir armónicamente los acuerdos y los desacuerdos; es decir, se tiene que construir sobre un consenso ampliamente mayoritario que requerirá de intensas fases de diálogo.


Ahora bien, Catalunya como España no es una sino plural, y algunos no sólo no creemos que ese proceso no debe desligarse de lo que ocurre en el resto del estado sino que estamos convencidos de que contra más avance el proceso de renovación y regeneración democrática en el conjunto de España habrá más posibilidades de ejercer con normalidad el derecho de autodeterminación. También estamos convencidos de que el grado de consenso necesario en la sociedad catalana no se puede alcanzar si no hay cohesión social, es decir, si no se revierten las políticas austericidas y se pone en primer lugar las personas y sus derechos sociales. 

Paisatge enmig de la batalla (Una altra lectura del 9N)

El 9N va passar de ser un "pla b" que el Molt Honorable President es treia de la màniga per salvar el seu paper a una esplèndida mobilització plena d'emotivitat, com ho demostra l'abraçada afectuós de David Fernández de la CUP a Artur Mas de CiU. Bé, va ser això i també no ho va ser, segons qui ho hagi viscut i explicat. No hi ha dubte que el sector independentista es va mobilitzar, és a dir, anà a votar. Cal dir que el govern de Rajoy va posar molt de la seva part per impulsar aquesta participació. El seu rotund tancament a negociar, unida a una actitud amenaçant però inoperativa, va afavorir la resposta dels que creuen que no hi ha una altra sortida que la independència. Resposta que, per altra banda, s'ha impulsat tant des de la gran majoria de les institucions catalanes com des dels mitjans de comunicació, en una forta aliança amb una part de la societat civil que ha demostrat un alt grau d'organització i de lideratge. En aquestes condicions, l'abstenció que es produeix no pot despatxar-se amb la qualificació de simple indiferència i cal considerar la falta de convenciment i el posicionament crític, quan no negatiu, respecte a la mobilització com a possibles motivacions. Això és encara més lògic en aquest percentatge de població que dóna suport a una consulta per decidir el futur de la relació entre Catalunya i l'Estat espanyol però que no va votar, i que pot estar al voltant d'un trenta per cent. Així, mentre David abraçava a Artur a Catalunya es consolidava una divisió en dos blocs, tal com demostren les dades de l'article de Mario Rius

Aquest situa la divisió al voltant de la llengua, l'origen i la identitat, element substancials en l'actual situació, alhora que mostra els límits de la suposada transversalitat del fenomen independentista. A tot això caldria afegir el component de classe, ja que les zones geogràfiques que apareixen amb vot diferenciat també es corresponen amb estatus socials diversos.
I és que la gran força de la mobilització secessionista: un missatge senzill i contundent, és també la seva major debilitat a l'hora d'assentar la seva hegemonia sobre el conjunt de Catalunya. Situar la continuïtat o no de Catalunya dins d'Espanya com l'element clau del debat, és a dir, com a causa i com a solució dels greus problemes que vivim, pot tenir els avantatges del missatge directe, de connectar amb la voluntat de canvi i de rebuig al greuge i a la nefasta gestió del govern central. És clar que genera d'entrada un rebuig en els sectors més espanyolistes, però aquest no deixa de ser minoritari. El seu punt més feble és un altre, és aquest sector que no enarbora la vermella i gualda però que tampoc es fa seva l'estelada, que ha patit el deteriorament democràtic i la pèrdua de drets a mans d'una aliança entre PP i CiU a Espanya i Catalunya, que no anteposa allò nacional a allò social, que ha patit la inoperància d'ERC, que no comparteix amb David les ganes d'abraçar a Artur i que no va anar a votar perquè vol fer-ho després d'un debat democràtic i amb garanties. 

El paisatge que queda després del 9N és per, una banda, el d'un Estat de les autonomies que ja no integra les diferents nacions que el componen, i per una altra, un projecte secessionista molt fort però on l'hegemonia es troba amb resistències cada vegada majors en la pròpia Catalunya. D'una part un govern central amb nul·la capacitat de maniobra que sembla fiar tota la seva estratègia al desgast de l'independentisme i al desenvolupament de les contradiccions de CiU; i molt a prop d'ell un PSOE que no ha assumit amb totes les seves conseqüències el final de la fórmula de l'Estat derivada de la LOAPA. Per l'altra part, tenim a Convergència i Esquerra muntats sobre l'onada independentista però sense propostes creïbles de solució.

“Perquè ni la majoria catalana té recursos suficients per imposar la seva opció a l'espanyola, ni aquesta última pot doblegar la catalana i mantenir l'statu quo sense costos inassumibles per a ambdues parts”. La metàstasi del nacionalisme i el armisticio JOSEP M. VALLÈS El País 14-11-14.

I com a sortida a curt termini d'aquesta situació d'estancament de la perspectiva d'unes eleccions autonòmiques anticipades. Eleccions que podrien generar majories parlamentàries que no corresponguin a majories de votants, el vot d'una persona del Baix Llobregat val menys que el d'una de la Garrotxa, dada a tenir en compte quan es parla de plebiscits.

Davant d'aquest panorama cal reafirmar que no pot haver-hi una solució eficaç que no es basi en la lliure decisió de la societat catalana sobre el seu present i futur, si vol tenir legitimitat a més de legalitat. A més, perquè sigui operativa aquesta solució ha de tenir la virtut de distribuir harmònicament els acords i els desacords; és a dir, s'ha de construir sobre un consens àmpliament majoritari que requerirà d'intenses fases de diàleg.


Ara bé, Catalunya com Espanya no és una sinó plural, i alguns no només no creiem que aquest procés no s'ha de deslligar del que passa a la resta de l'estat sinó que estem convençuts que com més avanci el procés de renovació i regeneració democràtica en el conjunt d'Espanya hi haurà més possibilitats d'exercir amb normalitat el dret d'autodeterminació. També estem convençuts que el grau de consens necessari en la societat catalana no es pot aconseguir si no hi ha cohesió social, és a dir, si no es reverteixen les polítiques austericides i es posa en primer lloc les persones i els seus drets socials.

lunes, 3 de noviembre de 2014

En busca de la memoria saqueada

A pegada dos avós, La huella de los abuelos
Dirigida por Xosé Abad

Uno de los chistes mas abundantes sobre el cine español es el que ridiculiza su supuesta obsesión con nuestra guerra civil.  Pero algo debe fallar: el cine, el humor o los dos, cuando lo sucedido en esa guerra civil y en la dictadura que impusieron sus vencedores sigue siendo desconocido para una gran parte de nuestra sociedad. Lo cual indica que tenemos un problema grave de memoria colectiva y por lo tanto de identidad: si no sabemos de donde venimos, es fácil que tengamos visiones incompletas y contradictorias de lo que somos.  

A pegada dos Avós  (La huella de los abuelos) forma parte de ese cine que trata de nuestra guerra civil, pero lo hace precisamente con la clara voluntad de restañar agujeros de olvido en nuestra memoria.

En el debate que siguió a la presentación de la película en Barcelona, Xosé Abad se manifestó contrario al uso del concepto de memoria histórica y tiene su parte de razón, memoria e historia son cosas diferentes, complementarias, o no,  pero autónomas una de la otra. La memoria social se establece sobre el recuerdo, el testimonio que se transmite entre generaciones. Por ello tiene mucho de subjetivo, pero también de transmisión de valores y de formas de ver y entender la realidad. 

En España no sólo se ha impuesto la memoria de los vencedores sino que se ha querido y se quiere privar a los vencidos de recuperar y transmitir la suya. 

Cuando los siete protagonistas de la película, estudiantes de último curso de bachillerato artístico de un instituto de A Coruña, avanzan en su trabajo sobre la guerra civil y la represión que la acompañó, se produce un proceso de descubrimiento de recuerdos colectivos ocultados y de conocimiento de una realidad diferente. 

Las entrevistas con la hija y el hijo respectivos de José Villaverde y Amada García, ambos fusilados por el fascismo sublevado, les sirven para ahondar en un tema sobre el que no tienen demasiada información. Esa peculiar investigación se completa con entrevistas a cuatro de los principales expertos en este tema: el escritor Manuel Rivas, el juez Baltasar Garzón, el presidente de la CRMH Fernando Souto y el historiador Emilio Grandío .

A través de sus reflexiones personales, reflejadas en el videoblog de cada uno, seguimos su evolución en el proceso. Así vemos como en ellas y ellos surge primero la empatía por las victimas, por su dolor, un sentimiento que más tarde se transforma en indignación por lo que les han ocultado y rabia contra los verdugos y ante la cara oculta de la sociedad que descubren. Constatan también el terrible peso del miedo que ha soportado y aún soporta nuestra sociedad, el miedo convertido en silencio, en mirar hacia otro lado, aprenden que el miedo es un gran enemigo de la libertad.

A pegada dos Avós  es la filmación de un ejercicio de recuperación de memoria que puede ser un efectivo instrumento pedagógico. Es un cine necesario pero de vida precaria, por estar alejada de los grandes circuitos de distribución; un cine que necesita de la sociedad como eco que lo sustente y difunda.


Pepe Gálvez