martes, 6 de octubre de 2015

Catalunya: Ni contigo, ni sin ti

El resultado electoral de los últimos comicios autonómicos de Catalunya no ha resuelto para nada el nudo gordiano catalán. Después de una campaña agitada por una épica de grandes ofertas comerciales, simbolizadas por el slogan de Junts pel Si (JPS): El vot de la teva vida, y consiguientes reacciones, las cosas siguen como estaban o aún más indefinidas. Hay que reconocer que Artur Más es especialista en convocar elecciones decisivas que no deciden nada, salvo su propia supervivencia política y la amnesia sobre sus fracasos como gobernante. El caso es que la polarización, entre el Si y el No a una supuesta independencia, nos ha conducido a una situación de empantanamiento político, y ha hecho mucho por consolidar la división de la sociedad catalana en dos bloques diferenciados.
Es cierto que el independentismo ha demostrado tener más capacidad de movilización, pero también ha evidenciado su limitada de penetración en los núcleos urbanos  especialmente en el área metropolitano, y ha provocado la movilización electoral contraria de importantes sectores. No deja de ser una curiosa forma de consolidar y desarrollar un proceso soberanista, la de fragmentar en dos mitades la nación que se quiere emancipar,.
En el otro bando el gran ascenso de Ciutadans, ha respaldado a la opción simétricamente opuesta, la que se alimenta de anatematizar al independentismo y que no presenta propuestas integradoras en la sociedad catalana. Esta opción, por otra parte roza el límite de sus expectativas electorales catalanas. Albert Ribera, y su muchachada Loewe,  lo tienen crudo para crecer en la Catalunya interior y sus propuestas socio-económicas tampoco le van atraer más votos, más bien al contrario, de los conseguidos en las zonas urbanas. En todo caso, está claro que aunque se expresen con menos acritud y casposidad que el PP, se trata sólo del uso de diferente champú. Su origen está en la reacción españolista de sectores de las clases medias catalanas frente al ascenso del catalanismo, por ello son parte del problema no de la solución.  
Aquí, vale la pena recordar que CDC y Ciutadans coinciden en lo esencial su modelo social y económico como ejemplifica el hecho de que compartan grupo en el parlamento europeo. Esta coincidencia entre posible gobierno y oposición explica que las patronales ya se han definido por un gobierno de continuidad de Artur Más, saben que sus intereses están bien defendidos y que por ahora son los ganadores reales de las elecciones.
En resumen, que todo hace temer que esta situación pantanosa se prolongue si las elecciones legislativas estatales no generan una cambio de escenario significativo.
Cuando teníamos la respuesta, nos cambiaron la pregunta
La izquierda ha sido la derrotada de estos comicios, tanto por la perdida en el total de diputados como sobre todo porque la derecha se ha consolidado como referente en una situación en la que se mueve muy bien.
En el último barómetro del CEO, a la pregunta: “¿Qué cree que tiene más importancia a la hora de decidir su voto en las próximas elecciones al Parlament de Catalunya?”, un 58,9% de los encuestados respondía “las propuestas de cada partido para dar respuesta a la crisis económica” y solo un 21,1% aseguraba votar en función de “la posición de cada partido en la relación entre Espanya i Catalunya”.  El bombardeo mediático tanto en la fase previa como en la propia campaña electoral han colocado en un segundo nivel la salida a la crisis y las diferentes y enfrentadas posiciones sobre ello. Si en el 2012 la realización de una Huelga General rompió la dinámica prevista por Artur Más y colocó lo social en el centro del debate, en esta ocasión ha sido al revés. La fecha elegida no sólo aseguraba la ausencia de movilizaciones sociales, sino que se aseguraba con la celebración del 11 de Septiembre que la movilización era monopolizada por el tema nacional. En consecuencia se ha reducido sustancialmente, por  deserciones masivas,  ese caladero de votos de gente cansada de un debate pesado y aburrido y con conciencia de la primacía de sus problemas sociales y económicos. Y ello ha perjudicado sobre todo a Catalunya si que es pot (CSQP), que había centrado su campaña en el eje social y en la celebración de un referéndum como salida al problema nacional. Se trataba de evitar, lo que ha sido inevitable, la división entre el Si y el No, de defender una propuesta transversal, de insistir en la democracia y denunciar la trampa de un falso plebiscito. Parece claro que para muchos votantes la posición de CSQP no ha respondido con claridad a sus ilusiones, angustias o miedos; su racionalidad no ha contrarrestado la carga emotiva de la campaña y ha sido interpretada como ambigüedad.
Victorias que pueden ser indigestas
ERC, por su parte, ha difuminado su presencia en Junts pel Si, con lo que ha insistido en su dependencia de CDC y su alejamiento de la izquierda social, y para colmo ha perdido diputados y capacidad de incidencia. Conclusión: un frustrado viaje a Ítaca para el que no hacían falta muchas alforjas. La única izquierda que ha subido ha sido la CUP, que ha acompañado su propuesta independentista con un discurso social opuesto a la política de CDC. Sin embargo su ascenso ha ido por barrios y por zonas, así en las comarcas donde tuvo mejores resultados son el Moianés y El Priorat , o sea en la Catalunya interior, mientras que en Barcelona sus  buenos resultados se dan en barrios de renta media. Por otra parte el hecho de que JPS no haya obtenido una mayoría absoluta y dependan de su voto o de su no voto para gobernar, la ha colocado ante una inevitable tensión interna. Así, Julià de Jodar, parlamentario recién elegido de la CUP, ya ha pedido, en un twiter, superar sectarismos de clase (sic) para apoyar a un Mas perseguido por el Estado. Anna Gabriel,  parlamentaria también de la CUP y referente suya en la pasada campaña, ha creado por su parte un nuevo concepto: la Presidencia coral. Con él se quiere sortear el rechazo a la imagen de un gobierno de coalición con Artur Más que agrupe a la derecha, el centro y la izquierda independentista. Muy seria la propuesta no es, así que en esa misma línea sugiero que aunque los coros están muy arraigados en la cultura catalana, es mejor avanzar hacia una Presidencia sardana, es más “nostrada” y da una imagen aún más colectiva. El resultado, en fin, sitúa al CUP en una tensión entre su relato social y su apuesta nacional que puede limitar, y mucho, su credibilidad en importantes sectores de la izquierda social catalana. 
Una propuesta nacional de izquerdas
Los resultados han dejado constancia de que la izquierda necesita que lo nacional deje de ser un tapón que amortigua u oculta las contradicciones sociales, tanto en el sector independentista como en el españolista. Para ello, además de luchar por colocar lo social en la centralidad del debate ciudadano, además de insistir en la necesidad de negociar y de que se debe decidir democráticamente, hace falta una propuesta con la que enfrentarse a la dicotomía existente. Una propuesta nacional, y de configuración de España, propia, de izquierdas. Una alternativa que ha de ser inclusiva, superar el frentismo nacional que le impide acumular fuerzas y que además fragmenta y enfrenta a sectores sociales que deben ser la base de su  hegemonía. Pero superar quiere decir reconocer e integrar, en gran parte, lo existente; o sea armonizar el soberanismo, los lazos de solidaridad con la España popular y la identidad diversa y mestiza. Tampoco se trata de inventar nada nuevo, el sindicalismo español lo practica desde hace mucho tiempo, se llama Confederación.
(publicado originalmente en Nueva Tribuna)
Pepe Gálvez.

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